lunes, 19 de enero de 2009

Se dispara el número de enfermos que recurre a la marihuana como bálsamo


El colectivo lamenta las enormes trabas que debe sortear para acceder a una sustancia con una calidad sin contrastar.
No se trata de ningún capítulo anecdótico. Lejos del carácter lúdico que se le supone, la demanda del cannabis con usos terapéuticos se abre paso en Gipuzkoa a marchas forzadas. Dentro de este colectivo nadie se plantea fumar un porro como antesala de la juerga. La mayor parte no está para bromas. Son enfermos que buscan en esta sustancia ilegal el bálsamo a unos dolores corporales que acaban por quebrantar el estado de ánimo, siquiera el más optimista. "Lo tuve que dejar porque me dio un mal viaje, pero volveré a recurrir a ella", admite sin ambages A.A., integrante de la Asociación de Fibromialgia y Fatiga Crónica de Gipuzkoa, Bizi-Bide. Da sus iniciales porque revelar su identidad sería sinónimo de problemas.
Y "ella", como dice, es la marihuana. Lo que le ocurrió a este guipuzcoano sucede con frecuencia entre quienes imploran por una planta que, de trapicheo, no ofrece ninguna garantía de calidad. Los enfermos se ven obligados a buscarse la vida para conseguir las dosis, pero la respuesta óptima de los cogollos con los que paliar los dolores va por barrios. Osakidetza no reconoce su consumo, y aunque cada vez hay más médicos que recomiendan al paciente echar mano de un porro, o consumir esta sustancia de forma inhalada, lo hacen con la boca pequeña para no despertar recelos. "Te tira para atrás precisamente eso, el halo de sospecha que se crea una vez que decides dar el paso", lamenta este enfermo. Pese a ello, lo tiene meridianamente claro: todo intento es poco para poner freno a tanto dolor.
Mientras el Código Penal continúa implacable en este asunto, prohibiendo la venta de cannabis así como su posesión y consumo en lugares públicos, comienza a generarse en el territorio una situación que suscita un serio motivo de reflexión: crece como la espuma el boca a boca entre enfermos crónicos que hablan de las bondades del cannabis pero, espoleados por ese vacío legal, todos se ven obligados a ingeniárselas para adquirir la ansiada sustancia, llegando a dar tumbos para dar con ella, como si de traficantes se tratara.... la fuente completa

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